¿Y Ignacio?

He aquí una ración de esta droja que se toma sin la necesidad de receta. Como ya se sabe, «y» es una conjunción copulativa que adopta la forma «e» cuando la palabra siguiente empieza por i o por hi… o así me enseñaban esta norma en mis tiempos mozos. Por tanto, se diría «José e Ignacio», «geografía e historia» y «clavar e hincar».

Ahora bien, la norma dice realmente que la conjunción «y» cambia a «e» cuando la siguiente palabra empieza por el sonido /i/ —esta vez os voy a representar la notación fonética bien—. ¿Qué ocurre cuando la siguiente palabra empieza por el diptongo /i/ + vocal? Que se mantiene la forma «y», ya que ese diptongo no tiene un sonido completamente vocálico. Así pues, se debe decir «agua y hielo», no *«agua e hielo» y «césped y hierba», no *«césped e hierba». Seguir leyendo

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¿Me lee esta abreviatura, sr. mío?

Hace pocas semanas se había estado emitiendo en España un anuncio sobre la entrega más reciente de la serie de videojuegos Super Smash Bros. por televisión. El locutor encargado del anuncio expresaba con entusiasmo la puesta en venta del «superesmás bros».

¡Vaya por Dios! Resulta que, por una vez en la vida, nos hemos topado con una norma que es igual tanto en español como en inglés… y no se ha seguido bien. Hablo del caso de la lectura de las abreviaturas. La norma dice que las abreviaturas se leen igual que la palabra completa. Así, por ejemplo, «pág.» se leería «página» y no «pag»; «núm.» se leería «número» y no «num»; «sr.» se leería «señor» y no «ese erre» o «sr» (?). En inglés, el mismo procedimiento: «mr.» se leería «míster» y no «mr» (?). Seguir leyendo

Ronda de azotes

«Haz esto, no hagas aquello, haz esto otro…». ¿A que el regustillo de la venganza pulula a sus anchas cuando alguien no para de deciros cómo habéis de hacer algo? ¡No temáis! Aunque aquí parezca que no tenemos abuela, ha llegado posiblemente la única entrada de El rincón de la droja que la gente apreciará: ¡una sobre las meteduras de pata propias!

Indicaré un par de ellas, ya sabéis, ¡por cuestiones de espacio y esas cosas! En primer lugar, existe la expresión «cuando menos», que se emplea en contextos ponderativos y equivale a ‘como mínimo’ o ‘por lo menos’. Con estos significados, no se puede utilizar otra expresión parecida, «cuanto menos», que tiene otro sentido totalmente distinto. Por tanto, cuando os encontréis en nuestra versión del primer tomo de la novela de Toradora! con este caso, no nos lo tengáis muy en cuenta. ¡Fue sin querer!

En segundo lugar, el verbo «catear», batante coloquial y de uso extendido, cuando menos en España —¿veis cómo aprendemos?—. Seguir leyendo

No por mucho saber japonés…

Era una cálida tarde de verano. Me encontraba sentado en mi habitación viendo la película Gantz: Génesis en la tele. Disfrutaba relativamente.

Es genial que lleguen películas niponas a España, sean de temática friki —haced como que solo me refiero a adaptaciones al cine de mangas o animes— o no. Pero… ¡Pero! Ah, no por mucho saber japonés se domina automáticamente el propio idioma nativo, que en este caso es el español. En esta ración de droja van incluidas dos cuestiones que pueden encontrarse, aunque no son exclusivas de ella, en la versión española de la película. Seguir leyendo

¿Aún con dudas?

Una norma básica de la ortografía española es que los monosílabos no se tildan nunca. Puesto que el acento no puede recaer en otras sílabas al no haber más, esos vocablos no necesitan la tilde. No obstante, hay casos en los que sí se acentúan: los casos de tilde diacrítica.

La tilde diacrítica tiene razón de ser porque es la que indica las diferentes funciones gramaticales que puede tener un mismo vocablo y, de paso, los distintos significados. Por este mismo motivo, palabras como «sol» —la estrella brillante, la moneda antigua peruana o la nota musical— no necesitan la tilde diacrítica: concretamente, funciona como sustantivo para todos los significados.

Existen dos grupos de palabras que pueden llevar tilde diacrítica. El primero, un conjunto de nueve monosílabos: «mi», «tu», «el», «te», «se», «de», «si», «mas» y «aun»; el segundo, los interrogativos y exclamativos.

Antes de seguir adelante, quiero que comprobéis personalmente que la palabra «ti» no se encuentra en la lista de monosílabos del primer grupo. En efecto, «ti» solamente tiene una función, la de pronombre personal, por lo que no necesita distinción y, lo más importante, no necesita tilde jamás. Insisto, ¡jamás! Es una falta de ortografía tildar esta palabra.

Bien. Para no extender demasiado la entrada —puede que en el futuro dedique más a ampliar el tema—, me centraré en «aun», ya que es el pie —entre bastantes otros, por desgracia— del que cojean varios medios de comunicación y editoriales de manga en España.

La regla es muy sencilla. Tan sencilla que el hecho de no seguirla hacer mayor la desgracia. El vocablo «aun» lleva tilde cuando se puede sustituir por «todavía». Y ya está. En ningún otro caso. Pondré algunos ejemplos:

¿Aún no está la cena? (Sustituyamos: ¿Todavía no está la cena? Se mantiene el sentido, por tanto lleva tilde).
No teníamos la solución. Aun así, lo intentamos. (Sustituyamos: No teníamos la solución. Todavía así, lo intentamos. No tiene sentido, por tanto no lleva tilde).

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