Concuerda o sin ella

Se podría decir que, de la lengua española, la concordancia es uno de los aspectos más difíciles de dominar en su totalidad. Hay muchos casos, muchas situaciones particulares y ciertas vacilaciones de normas. Voy a hablar de uno en particular que, aunque no es demasiado difícil, se cuela en obras literarias, audiovisuales o en traducciones al español.

Empecemos por lo básico. Un sustantivo puede ser de género masculino o femenino. Cuando va acompañado de adjetivos o de determinantes, deben concordar en género y número. Por ejemplo, «coche» es masculino, así que si se desea acompañarlo con un adjetivo, tendrá que ser en masculino: «rojo», «pequeño», «abollado», «averiado» y un largo etcétera.

En cuanto a los determinantes, y especialmente los artículos, existe la peculiaridad de que cuando un sustantivo femenino singular comienza por el sonido /a/ tónico, el determinante adopta la forma en femenino «la» —existen excepciones; la mayoría de ellas son sustantivos de reciente uso o incorporación—. Ojo, el sustantivo tiene que empezar por el sonido /a/ tónico, no empezar por la letra «a» en sílaba tónica. Esto quiere decir que si una palabra comienza por ha- y esa vocal es tónica, también se aplica el caso del determinante que adopta la forma en femenino. Así, se debe decir el agua, el hacha y el águila. Como ejemplo de excepciones está la árbitra —no debe decirse *el árbitra, del mismo modo que no debe emplearse el masculino para designar a una mujer: *la árbitro—.

Ahora bien, si entre el determinante y el sustantivo se coloca un adjetivo, entonces el determinante debe ir en masculino forzosamente, concordando con el sustantivo. Pues, debe decirse la tibia agua, la afilada hacha y la feroz águila.

Y en relación con esto último, no hay que olvidarse de que los adjetivos siempre deben concordar con el sustantivo, ya sean antepuestos o pospuestos, e incluso cuando se emplee junto a un sustantivo femenino que comienza por el sonido /a/ tónico. Es decir, que los adjetivos concuerdan siempre con el sustantivo, sin excepciones ni excusas.

Desafortunadamente, he llegado al punto en el que debo ofrecer ejemplos de la vida real, de productos físicos tangibles que se pueden o pudieron adquirir en el mercado. Magic: The Gathering es un juego de cartas coleccionables muy popular y en 2013 ha cumplido veinte años, aunque en español no lleva comercializándose desde hace tanto. Mal que me pese, los productos de Magic: The Gathering en español son conocidos también por sus dudosos errores ortográficos o gramaticales, ya sea en las propias cartas o en los folletos o cajas que vienen con ellas. Sin ir más lejos, uno de los mazos de Commander en su versión española se llamó, incorrectamente, «Hambre primitivo». Quizá por el influjo de la norma anterior, y puesto que «hambre» es un sustantivo femenino singular que comienza por el sonido /a/ tónico, se coló el adjetivo que lo acompaña en masculino. Cuesta creer que, a pesar de que un pequeño vistazo rápido al diccionario solucionaría tantas meteduras de pata que llegan al público, se publicase y comercializase este producto, sin ni tan siquiera haber sido revisado, que es lo que me da a entender. Pelillos a la mar, pero no está de más recordar que «hambre», en todas sus acepciones, es un sustantivo femenino y, por tanto, todos los adjetivos que lo acompañen irán en femenino. Debió ser «Hambre primitiva».

DeSousaApprovesThis

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s